miércoles, 27 de abril de 2011

Hoski "Son demasiadas cosas" + imagen de ábaco chino


Son demasiadas cosas

innumerable cantidad de cosas
monótona numerabilidad de las cosas
que no tienen orden
como para ser contadas

esta vez me guardo la palabra
como me guardo la fe
que no tengo

hacer un poema de silencios
y el verbo mudo, inequívoco
un signo póstumo y certero
que calle por fin
toda la palabrería
y todo el eco de los cráneos

son tantas cosas
tantas y unas a un tiempo
explotando aquí, ahora
como un mareo sucio
como el pasar de un recuerdo;
y otras tantas como detrás del tiempo
lentas, como la anagnórisis
como la conformación de los recuerdos mismos
según la longitud no medible de las ondas

por ejemplo
esta intuición mía de pegarme un tiro
vieja
reactualizada
que es a la vez imperativo
y consecuencia necesaria
de toda la experiencia

(me vendo los ojos
el frío contra las sienes
y escribo el piso con sesos
que ya no joden
ni gritan)

llegar hasta este punto
para sentir que nada importa
la puta, haber husmeado entre todos los cajones
y masturbarse sin eficacia
con una revista barata
o el recuerdo de la fantasía no vivida

no, no volveré a ser ciego

no volveré a ser ciego
ni a la manera en que lo era
(esperando a Nástenka
en un canal de Petesburgo,
masturbándome con ganas
en el techo soleado de la casa de mi abuela)
ni a la manera en que no he sido
como Borges, como Homero, como John Fante

no puedo ser ciego
son tantas, tantas cosas gimiendo
abriéndose paso
y mi palabra es tan torpe
tan pulga, tan niño chico

¿puede guardarse lo que nunca calla?

(yo sigo acá
y chifla el tren de medianoche
mil toneladas al menos
en cola de anacronía)

¿puede pararse este río,
este decir que no habla
y no conjura las cosas?

(en algún sitio pare la tipa
el conejo de la galera llora
son tantas cosas
que de solo pensarlo
sincronizo mi mareo
al mareo universal de todas las conciencias)

escribir un poema de silencios
el polizonte escondido en el último de los vagones
y pito, exhalo
silabear un poema humo-de-tabaco-de-hojilla
y perderse lentamente
en la oscuridad del monte
con el vapor del cuerpo
con el sonido dulce
y saber perderse las vías
cuando el último fonema blanco



Hoski, Abril 2011                             

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