lunes, 7 de marzo de 2011

Pedro Peña: "Lo que entra en esta caja" (Fragmento del Prólogo al Segundo Premio Nacional Pablo Neruda para Poetas Jóvenes)


  Lo que entra en esta caja

  
José Luis Gadea Techera (Hoski), poeta ganador de la segunda edición del Concurso de Poesía Pablo Neruda, presenta cinco poemas aparentemente dispares en temática y ciertamente distintos en su formulación. "Voy metiendo en esta caja" comienza como la declaración de pereza de un sujeto lírico agobiado por la continuidad de los días, y evoluciona desde allí hasta una suerte de consustanciación mágica entre la vida y la poesía. Los versos iniciales indican una franca desidia: "desordenada, sin cuidados/ al capricho de mi supervivencia, de mis días después/ voy metiendo...". Esta forma de vivir, de "ir metiendo", se traduce en una actitud lírica cuyo motivo principal es ese dejarse trascurrir y discurrir sin que medie en ello atisbo alguno de voluntad. Cabe la pregunta: ¿qué es la caja del título? Desde una perspectiva simbólica podría ser que la caja fuera la vida. Pero tal asociación, demás de facilista, es falsa. La caja no es otra cosa que la poesía, y en esto incluso puede verse una reminiscencia becqueriana sobre himnos gigantes y extraños.
  En "Tejerte", en cambio, el yo lírico deja de dirigirse a sí mismo (o al público en general) y propone un posible diálogo con un tú lírico del que está prendado.
  Los versos con los que se abre el poema señalan una marcada tendencia hacia la adulación del objeto amado desde cierta emoción cercana a la ternura: "tejerte de metáforas cobija/ un precioso bordado que darte como presente/ un verso elocuente, un eufemismo sutil/ la delicada canción non nata con la que hacerte arrullo...". Pero el quinto verso abre paso con firmeza a la violencia mortal: "y así, dormida, asesinar a tus guardianes", para después proyectarse en una serie de imágenes y acciones que suavizan el tono tras el exabrupto.
  El tópico del reproche pseudo amoroso vuelve a manifestarse en "Qué aridez la de haberte creado selva", un título equívoco cuyo sentido que aun epresado en la intención metafórica del autor. La "autofagia" existencial da paso, en un verso increíblemente parecido a aquel "gaze no more in the bitter glass" de Yeats, a un simbolismo que no por trillado deja de ser valedero: "el espejo hueco de la pupila genocida".
  La mirada de lo "otro" como peso existencial en un sujeto fuerte e hipercrítico es el asunto del poema "Volver la vista". El tiempo aparece como una esencia desdibujada que se asocia al complicado entramado de percepciones y pensamientos del ser humano. En versos como "y quizá no sea más que el delirio de una senectud tan joven..." el poeta plantea, en la forma de una interrogante sin respuesta, esa idea tan común de lo senil que viene a interferir en lo juvenil. ¿Y qué es "lo otro"?. Dice la voz: "lo otro es andar, andar, andar/ como si no nos esperara la quietud más absoluta". Vivir, entonces, como si no hubiera muerte, aunque la haya...
  Finalmente, una bocanada de aire fresco en "Sales a tu patio cada mañana". Pero que sea después del último ataque al tiempo, después de la última negación de su presencia. El tiempo que es un "...no tiempo/ que señorea del terreno, que muere las clorofilas...". Después de una hermética sucesión de imágenes sobreviene la esperanza: "pero ahora en tu puño va el cincel y vida nueva en las manos". Y ese cincel puede servir tanto para abrir la como para cerrar la caja de la poesía. Lo mismo da, en este caso. Cerrada o abierta, ahí esta la caja. Conteniendo o dejando ver, ahí está.

Pedro Peña 



                                         *                                    *                                     * 


A continuación adjunto el poemario en cuestión. El mismo se presentó bajo el seudónimo de Diego Aránzuru.



Diego Aránzuru: "Rojiblanco"



1-Voy metiendo en esta caja

desordenada, sin cuidados
al capricho de mi supervivencia, de mis días después
voy metiendo
haciendo espacio para las telarañas, para las noches futuras
sazonando de nostalgia adelantada, de saliva de lágrimas de araña
voy metiendo,
entre palabras mágicas,
entre certera certidumbre cierta y fétida
como entierros en vida sin como, fórmulas
voy metiendo
uno a uno los huesos roídos de orgías celestes
la cavidad torácica desolada, el cráneo sin dientes,
voy metiendo
las melodías sin regreso, las promesas, la misma eternidad y todo
voy metiendo
significantes miserables de mundos extintos,
sombras de ideas inaccesibles, todo eso y muchos menos
voy metiendo
sin amigos para el consuelo
sin vino, ni mujeres, ni recuerdos,
voy metiendo; me voy metiendo
asfixiado con mi olvido, haciéndome sombras, casi desvanecido
sin demasiada prisa
y sin ninguna alteración
¡Tanta sinécdoque en el aire!
¡Tanta piedad por lo muerto!

 



2-Tejerte

                                                           A M.V.

tejerte de metáforas cobija
un precioso bordado que darte como presente
un verso elocuente, un eufemismo sutil
la delicada canción non nata con la que hacerte arrullo
            y así, dormida, asesinar a tus guardianes
Escandirte un vino dulce,
un mi heraldo, una alcahueta
un florecido puente con el que cruzar tus aguas

Entonces: saltaré los muros
entonces: callaré tus verbos
entonces: bailaré en tu patio
henchido de confirmación,
            repleto de hojas secas en las manos


3-Qué aridez la de haberte creado selva

es un desgarrar de tripas lánguidas
algo así como el deleite en la autofagia
o el espejo hueco y turbio de la pupila genocida

Se trata de la esponja de vinagre,
de Señor aparta de mí este cáliz
del beso prometido que ya no podré dar
y tú, prostituta durmiente a por siempre
y yo, príncipe sin fe

¡Ay! qué úlcera la úlcera de amar
la de sangrar tu espíritu a costa de mis utopías
la de pagar con tu esplendor y tu caída
el precio de tantas islas nuevas
en las que reposar este rostro hipocrecido tan de apuro...



4-Sales a tu patio cada mañana

y allí está
altiva, enigmática, glacial
roca sin forma enquistada entre la hierba
monumento absurdo a las proezas del no-tiempo
que señorea el terreno, que muere las clorofilas
que oculta como una bruma los cielos con todo su porte

Y tú, abrigado entre las sombras de esa roca blanca
tiritando a cada soplo de la brisa mañanera
y ella, muda
silencioso cálculo de riñón en tu riñón
mármol blanco quebrándote los ojos, cuarteándote la piel
y tú que sales otra vez
pero ahora en el tu puño va el cincel y vida nueva en las manos


5-Volver la vista

y sólo un archipiélago incoherente
señoreando los míos mares del olvido;
sólo la borra absurda del café frío
que ya no será leída, ni soñada por nadie

Lo otro,
lo otro es ruido, del devenir rojo chirriaje
y del ser a cada a paso, a cada mañana;
lo otro sólo es andar, andar, andar
como si no nos esperara la quietud más absoluta

Volver la vista, al fin, volver la vista
y todos mis pasos son harapos del que me soñé
de ese que me desvelo pensando que una vez me soñé,
y quizá no sea más que el delirio de una senectud tan joven...

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